
- Homero López García —quien ha presumido su alianza con Banco Azteca— es el líder tortillero que ha impulsado un aumento en la tortilla y con ello confronta nuevamente al Gobierno, que rechaza alzas pese a presiones del sector
Ciudad de México, 19 de abril (SinEmbargo).- “Ojalá hubiera más empresarios que llevaran la retórica a los hechos, como lo hace Banco Azteca, quienes se adaptaron a lo que nosotros necesitábamos”, fueron las palabras de Homero López García, presidente del Consejo Nacional de la Tortilla (CNT), durante la firma de un acuerdo con la institución financiera de Grupo Salinas; esa fue la declaración de un hombre que en las últimas semanas ha cobrado relevancia por impulsar la idea de que existe la necesidad de un aumento al precio de la tortilla, y que hoy cobra importancia al dejar ver desde dónde se articula esa postura.
Mientras crece la discusión sobre un posible aumento en el precio de la tortilla, también crece la visibilidad de quien lo impulsa. López García es quien ha advertido desde hace unos días sobre incrementos en el costo de este producto básico, al sostener que los tortilleros deberán ajustar sus precios ante el encarecimiento de distintos insumos y servicios que integran la cadena de producción. Esa postura ha sido replicada reiteradamente en diversas entrevistas en medios tradicionales.
Sin embargo, es importante resaltar que el posicionamiento del dirigente ocurre en paralelo a una relación empresarial que él mismo ha destacado públicamente: su alianza con el Grupo Salinas. El 13 de noviembre pasado, el Consejo Nacional de la Tortilla, que encabeza López García desde su fundación, hace dos décadas, firmó un acuerdo con Banco Azteca, institución que forma parte de Grupo Salinas, propiedad de Ricardo Salinas Pliego, empresario que ha mantenido una postura constante de confrontación con el Gobierno federal.
El propio dirigente ha resaltado el acercamiento con ese grupo empresarial, el cual, No fue inmediato. En una entrevista difundida en las redes de CNT en noviembre pasado por el propio Consejo, explicó que previamente había buscado alianzas con otras instituciones sin éxito, hasta que encontró apertura dentro de Grupo Salinas donde –según su versión–, el punto de inflexión ocurrió en un encuentro con Ninfa Salinas, a quien identifica como una figura clave para concretar el vínculo.
“Me reúno con Ninfa Salinas… y cuando platicamos de forma muy directa, me dice: ‘Homero, me gusta todo lo que traes’. Entonces empezamos a trabajar… y dijeron: ‘vamos, le apostamos, vamos contigo’”, relató en una entrevista realizada el 17 de novimebre pasado y publicada en los canales y redes de CNT.
El convenio fue presentado como una alianza estratégica para ofrecer a productores afiliados acceso a créditos y servicios financieros, en un intento por integrar al sector a esquemas de financiamiento y modernización.
Incluso, el líder tortillero ha definido esta relación como un “empoderamiento” para el sector, al señalar que, por primera vez, se les reconoce como empresarios dentro de una estructura financiera de gran escala. A partir de ahí, López García no sólo defendió la alianza, sino que la colocó como un parteaguas para el gremio. “Que una empresa tan grande te diga que ustedes son empresarios y queremos hacerlos crecer, es un empoderamiento que jamás hemos tenido”, sostuvo, al destacar que históricamente los tortilleros han sido vistos como un sector informal o rezagado dentro de la economía.
La coincidencia entre este vínculo empresarial y su discurso sobre el precio de la tortilla ha cobrado relevancia en un contexto político y económico marcado por los esfuerzos del Gobierno federal para contener la inflación. En ese escenario, la propia Presidenta Claudia Sheinbaum ha resaltado los acuerdos con el sector gasolinero para estabilizar los precios del combustible y evitar efectos en cadena que encarezcan otros productos, en medio de la incertidumbre internacional derivada de las tensiones en Medio Oriente.
No obstante, en los últimos días, Homero López García, presidente del Consejo Nacional de la Tortilla —organización que él mismo presenta como una de las más importantes del sector y que aglutina a al menos 60 mil tortillerías—, se ha convertido en una de las voces más visibles al advertir sobre un posible incremento en el precio de la tortilla a partir del 15 de abril.
Una de las justificaciones que señaló fue el aumento en el precio de la harina de maíz en 450 pesos por tonelada, a la par de la subida de precios de otros insumos como el papel grado alimenticio, las refacciones de maquinaria, el gas, la luz, la renta y los salarios.
Su posicionamiento cobró mayor alcance durante la última semana, luego de que diversos medios de comunicación tradicionales ampliaron los señalamientos con entrevistas en las que el líder ha insistido en la necesidad de incrementar el precio de la tortilla. Lo anterior ocurrió después de que, el pasado 14 de abril, la Presidenta Claudia Sheinbaum fuera cuestionada sobre un posible aumento; ante ello, descartó un encarecimiento al asegurar que no existen condiciones para un alza en el costo del producto, al sostener que el precio del maíz —principal insumo— se encuentra en niveles bajos, por lo que nada justifica un incremento.
“El grano de maíz está en los niveles más bajos de la historia. Entonces, ¿por qué están aumentando el precio de la tortilla? No tendrían por qué estar aumentando los precios”, reiteró el pasado 16 de abril durante su conferencia, en la que también informó que su gobierno mantiene diálogo con harineras, nixtamalizadores y tortillerías para evitar incrementos injustificados.
La postura del Gobierno contrasta con la narrativa impulsada por el dirigente del CNT, quien ha insistido en que los costos reales de operación no se reflejan únicamente en el precio del grano, sino en un conjunto de factores que presionan la viabilidad del negocio.
“Lo que dijo la presidenta, con mucho respeto, es que no hay condicione porque el precio del maíz que ha estado bajo por algunas condiciones y que el precio de la tortilla no justifica una alza. Y tiene toda la razón […] pero lo que nosotros estamos diciendo, es que nosotros tenemos tres años en que el precio de la tortilla no se ha movido, no entonces, en esos 3 años se ha movido tenemos un deficitil, más menos de un 16% […] Yo voy a desmentir a la Presidenta, porque tiene razón. Si nosotros tasamos el tema del maíz y el tema de la harina no te tiene porque subir la tortilla, pero de lo que no se habla es que nosotros tenemos una cadena de abasto”, resaltó el líder en una entrevista a una radiodifusora en Veracruz.
Y es que, mientras el Gobierno busca contener incrementos bajo el argumento de la estabilidad en el precio del maíz, el líder tortillero sostiene que la realidad del sector es más compleja y que los costos acumulados obligan a replantear los precios.
Además, otro de los aspectos que ha destacado en sus entrevistas para insistir en un posible aumento en el precio de la tortilla es que no existe una determinación centralizada sobre el costo final del producto. Ha reiterado que el precio de la tortilla no está regulado desde hace décadas. “Hay que recordar que el precio de la tortilla es un precio liberado… desde 1990, 91… y cada quien decide cómo se va a mover con sus precios”, afirmó en el video publicado en sus redes sociales.
En ese mismo sentido, ha rechazado que exista una autoridad que pueda fijar o sancionar precios en este mercado. “Es un precio liberado donde nadie tiene una injerencia en fijar el precio”, afirmó, al tiempo que señaló que la Procuraduría Federal del Consumidor no tiene facultades para establecer tarifas.
En tanto, otras organizaciones de tortilleros no coinciden y difieren con el líder sobre la necesidad de aumentar el precio de la tortilla. Por ejemplo, Antonio de la Torre, líder de la Unión Nacional de Industriales de la Masa y la Tortilla (UNIMT), ha calificado la postura de su colega como alarmista: “Nada justifica las aseveraciones desafortunadas que se hacen y no sé por qué se hicieron de esa manera alarmista de que la tortilla subiría de 2 a 4 pesos”, dijo en una entrevista con El Economista.
No obstante, es importante destacar que el posicionamiento de López García no ha sido aislado ni reciente. De acuerdo con información y entrevistas a lo largo de los últimos años, la postura del líder tortillero ha sido insistente en rechazar los controles de precios y, cuando el gobierno ha intentado intervenir, ha criticado acuerdos que considera inviables.




