
Antorcha Opinión
Por Gabriel Hernández García
Los cambios de mentalidad, provocan cambios en los hábitos y conducta de los individuos. Vivimos una época en la que la influencia de los medios de comunicación es innegable y abrumadora. Ciertamente que la influencia de dichos medios no es igual en toda la sociedad, pues depende si el medio es urbano o rural o del estrato social o la clase a la que se pertenece, pues esto último determina el nivel de ingresos de quienes pertenecen a esos sectores, determinando, a su vez, el tipo y calidad del aparato que se usa y la disposición del tiempo aire del que puede disponer.
Según los estudios del INEGI en el año 2023 había 97 millones de mexicanos usuarios de internet, (es evidente que en tres años la cifra ha aumentado) de los cuales el grupo de quienes tenían entre 18 y 24 años es quien más lo usaba; el grupo de quienes tenían 55 a 65 años era el grupo de mayor incremento para el uso de esta tecnología. También, según el mismo estudio del INEGI, el mayor uso del teléfono es para comunicarse, y el 88.1% era para entretenimiento. Con porcentajes tan altos de usuarios de internet está claro que la gran mayoría de la población entra en contacto con el mundo de información que fluye a través de ellas.
Y… ¿qué es lo que fluye a través de los medios de comunicación?
Ante todo, publicidad para vender mercancías, convocatorias a múltiples eventos, retos, algunos de ellos peligrosos, sobre todo para la juventud; información en tiempo real, pero, dentro de esta, desinformación y manipulación de la verdad a conveniencia del sistema económico, político o de quien paga por mal informar, ocultar o tergiversar dicha información.
Toda esta abundancia o sobreabundancia de información ha provocado y provoca, lo vemos a diario, una adicción verdaderamente deformadora de los hábitos de niños, adultos y personas de la tercera edad. El tiempo que se pasa ante las pantallas de los celulares, Laptops o cualquier otro medio digital es de cinco a seis horas diarias en promedio. Lo anterior implica distracciones en el trabajo o en el estudio, falta y casi abandono de la actividad física, con el consecuente deterioro de la salud; falta de socialización con todos los individuos con los que se puede tener contacto, provocando, a su vez, limitaciones de carácter verbal para expresar ideas con familiares y amigos o en los grupos a los que se pertenece o se debe entrar en contacto.
Otro cambio que se provoca es el de la manipulación de la conciencia colectiva, moldeando, induciendo y provocando modificaciones en el comportamiento y conducta, sobre todo de los jóvenes, llevándolos a concebir una tergiversación absurda, grosera y peligrosa de la realidad, llevándolos a imitar modas a cuál más extravagantes, absurdas y ridículas.
Así han surgido modas en el vestir que son absurdamente disfuncionales como usar el pantalón muy debajo de la cintura de tal manera que impide el movimiento conveniente y necesario de los órganos inferiores o bien identificarse o decir hacerlo con géneros sexuales que, francamente, hasta donde sé, tienen poca sustentabilidad científica, surgiendo géneros tales como: trans, no binario, género fluido, agénero, bigénero, maverique, solo por mencionar algunos. Y, como está de moda, los disques Therian, que se sienten “identificados”, (no sabría cómo entender dicha identificación) con algún animal conocido o los furris que dicen vestirse solamente para parecerse, visualmente, a algún animal, sin creerse identificados con él.
Y, no sé cuántas manipulaciones a cuál más absurdas están surgiendo o desapareciendo a cada rato. En el caso de esta última moda, que me parece ridícula totalmente (aunque no coincida con sus practicantes) debo decir que, si de algo me siento orgulloso, es de pertenecer al género Homo sapiens, que tiene inmensas diferencias con los demás animales y que por esta razón no puede ni debe pretender o aceptar que se le considere igual que ningún otro animal, pues, llevándolo a sus últimas consecuencias tampoco aceptaría que se le tratara como tal.
Creo que quienes caen en esa trampa ideológica no piensan en lo absurdo de dicho planteamiento e ignoran o hacen a un lado deliberadamente la teoría de la Evolución de las especies de Carlos Darwin o investigaciones tan serias como “El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre” de Federico Engels y un mundo de información que ha surgido, después de ellos y que demuestra lo que Engels afirmaba, “El hombre es el más alto grado de desarrollo de la materia, a grado tal que ésta se comprende a sí misma”.
Personalmente me identifico con este planteamiento, no para abusar de la condición de ser Homo Sapiens, sino para que, como tal, entender las leyes que rigen al mudo y ordenarlo de tal forma que podamos vivir acorde con la naturaleza, con los demás hombres y por ende con los demás animales. En ese sentido no acepto, no puedo aceptar que se rebaje o se pretenda rebajar al hombre a la condición de seres menos evolucionados que el hombre.



