
- Dice: “Me alcanza para eso y un poco más, me ha ido bien. ¿Puedo o no puedo usar ropa? Por supuesto que puedo hacerlo”, declaró durante una conferencia de prensa.
Por Luz del Alba Belasko
Toluca, Estado de México a 19 de Febrero de 2026.- En el ojo del huracán por presunto desvío de recursos, el presidente municipal de Toluca, Ricardo Moreno Bastida, rompió el silencio para defenderse de las críticas que circulan en redes sociales por el uso de chamarras de la marca Moncler, cuyo valor supera los 11 mil pesos. Sin embargo, su defensa ha encendido un inevitable contraste con la imagen de austeridad que proyecta la gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez Álvarez.
Moreno Bastida aseguró que su patrimonio es el resultado de una «trayectoria empresarial y política» de años. “Me alcanza para eso y un poco más, me ha ido bien. ¿Puedo o no puedo usar ropa? Por supuesto que puedo hacerlo”, declaró durante una conferencia de prensa, donde incluso mostró unos calcetines con la leyenda “Toluca se pone guapa” para minimizar la polémica.
El alcalde, quien aspira a la reelección en los próximos comicios, detalló que sus ingresos provienen de actividades lícitas, destacando su faceta como empresario exportador de tomate, así como su paso por la «fayuca» en su juventud y una larga carrera política que incluye cargos como diputado local, federal y senador. Ante los señalamientos de opulencia, Moreno Bastida fue contundente: “A los zopilotes les digo que todavía no me muero para que anden zopiloteando”, advirtiendo que las críticas son una «antesala» de los próximos procesos electorales y una campaña de odio impulsada por «actores políticos» que buscan debilitarlo.
El contraste con la ‘maestra’ Delfina
Mientras el edil toluqueño defiende su derecho a usar prendas de lujo, la imagen de la gobernadora Delfina Gómez Álvarez circula en redes sociales y medios con un talante radicalmente opuesto. Con zapatillas «bien corroidas y caminadas», la mandataria estatal se ha caracterizado por un perfil de trabajo de bajo perfil, alejado de las grandes marcas. La primera mujer en gobernar el Estado de México, de 63 años, construyó su carrera desde las aulas: fue maestra de educación primaria durante la mayor parte de su vida profesional antes de incursionar en la política.
Su origen humilde y su trayectoria como educadora en Texcoco contrastan con la defensa del lujo hecha por el alcalde de la capital. Mientras Gómez Álvarez ha enfrentado sus propias controversias —como la multa a Morena por un presunto financiamiento ilegal durante su gestión en Texcoco o las observaciones de la Auditoría Superior de la Federación por más de 830 millones de pesos en la SEP—, su imagen pública se ha mantenido anclada a la narrativa de la austeridad republicana impulsada por la Cuarta Transformación.
Tiempos de definiciones
La postura de Moreno Bastida llega en un momento clave. Aunque su periodo actual concluye en 2027, el alcalde ya perfila su permanencia en el poder. Según análisis políticos, su eventual reelección dependerá de las reglas de paridad de género y de los acuerdos internos de Morena, partido en el que milita desde su triunfo en 2024. A su favor, el edil ha impulsado la plataforma «Proyecto 21» para mantener estructura territorial, y presume logros en seguridad y rehabilitación de pozos de agua.
Sin embargo, el descontento ciudadano por servicios básicos como el bacheo y el transporte, sumado a una alta percepción de inseguridad que mantiene a Toluca entre las ciudades con mayor sensación de riesgo según la ENSU, podrían ser lastres en su camino.
Por ahora, mientras Delfina Gómez recorre el territorio estatal con su calzado gastado, en Toluca la discusión gira en torno a si un funcionario público debe o no hacer gala de un patrimonio que, aunque declare como lícito, choca con la realidad de millones de toluqueños que enfrentan el día a día con lo puesto.




