
- Desde la base militar de Santa Lucía, la Presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que ser la primera mujer al frente del Ejecutivo federal significa «ponerse al frente en los momentos más difíciles y caminar al lado del pueblo».
Ciudad de México, 27 de noviembre (SinEmbargo).- La Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo (CSP) encabezó un evento con el objetivo de reconocer la labor de todas aquellas personas que participaron en las tareas de ayuda y rescate tras las lluvias que afectaron los estados de Hidalgo, Veracruz, San Luis Potosí, Querétaro y Puebla. Ahí aseguró que ser mujer Presidenta implica una gran responsabilidad, pues conlleva muchas cosas, entre las cuales destaca el nunca abandonar a ninguna persona cuando se encuentra en situación de crisis.
Desde la base militar de Santa Lucía, en Zumpango, Estado de México (Edomex), la mandataria federal remarcó que tiene la responsabilidad de «ponerse al frente en los momentos más difíciles y caminar al lado del pueblo», además de «tener el coraje de sostener México en los días de dolor y la ternura de ayudarlo a levantarse con esperanza».
Acompañada de gobernadoras, gobernadores, brigadistas, el General Ricardo Trevilla Trejo, Secretario de la Defensa Nacional, y el Almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, Secretario de Marina, Sheinbaum Pardo rindió un sentido homenaje a todas las mexicanas y mexicanos que con su trabajo ayudaron a las y los damnificados que dejaron tras de sí las precipitaciones.
«En esta ocasión, una vez más ustedes, mujeres y hombres, fueron la primera mano extendida hacia quienes lo habían perdido todo. Estuvieron ahí, con disciplina, con valor, con humanidad. Y el pueblo de México, como siempre, respondió del mismo modo: con solidaridad, fraternidad y una generosidad que estremece, que nace de lo más profundo de nuestra identidad», expresó la Presidenta.
«Vi a soldados cargar sobre sus hombros a niñas, niños y personas mayores; vi a marinos adentrarse en corrientes peligrosas para rescatar a quienes estaban atrapados; observé a pilotos de la fuerza aérea aterrizar en condiciones difíciles para llevar víveres a comunidades aisladas; vi a los camineros abrir paso donde parecía imposible; vi a las brigadas de CFE trabajar bajo la lluvia y viento para que miles de hogares volvieran a tener luz; vi a las y los servidores de la nación caminando en el lodo, en la lluvia, atravesando montañas para atender al vulnerable. Vi en cada mujer y en cada hombre la grandeza de México», añadió.
Durante parte de su discurso, la titular del Ejecutivo federal resaltó que, al ser la primera mujer Presidenta de México, tiene el deber de «asumir la fraternidad como principio de Gobierno» y liderar al país con sensibilidad y empatía durante los momentos más complicados.
CSP sostuvo su obligación de «caminar al lado del pueblo» mexicano, y cuidarlo y protegerlo tal como lo hace una madre con sus hijos.
Ser una Jefa de Estado, mencionó, «significa no abandonar a nadie, no permitir que una sola familia quede rezagada y garantizar que la justicia social llegue a todos los rincones; es tener el coraje de sostener a México en los días de dolor y la ternura de ayudarlo a levantarse con esperanza».
La Presidenta, además, precisó que, en tiempos de transformación como el que atraviesa actualmente México, la adversidad debe enfrentarse con amor al pueblo y al prójimo, además de guiarse siempre con «cabeza fría» y el temple necesario para resistir cualquier embate, ya sea un desastre natural o los constantes ataques de la oposición.
«Gracias, gracias, gracias por ser el rostro más noble de la patria, por sostenerla en los momentos más duros y demostrarnos con cada acción que México es fuerza, hermandad y esperanza viva», dijo a las y los miembros de las Fuerzas Armadas que ayudaron a las familias afectadas por las lluvias.




