Mexicanos se Solidarizan con la Caravana de Migrantes

*Los reporteros de Pie de Página, que acompañan el camino de la Caravana, han reportado cómo los primeros contingentes de la Caravana arribaron a Tapachula en camionetas de ciudadanos que les dieron “raite”. La agencia AP documentó que a su paso por comunidades mexicanas a las afueras de Ciudad Hidalgo, los migrantes fueron recibidos con aplausos, cánticos solidarios y donaciones de comida y ropa por parte de los mexicanos.

*A las afueras de ese municipio, unos 500 elementos de la Policía Federal se reunieron a lo largo de la carretera a bordo de camiones y patrullas, pero las autoridades dijeron que habían recibido instrucciones de mantener el tránsito en la carretera y no de detener a la caravana.

 

 

Tapachula, Chiapas, 21 de octubre (EFE/AP/ChiapasParalelo/SinEmbargo).- Los primeros integrantes de la Caravana de migrantes hondureños que se dirige a la frontera con Estados Unidos, comenzaron a llegar a la ciudad de Tapachula, en Chiapas, entre exhortos de las autoridades de migración para regularizar su estatus legal. En su camino, los miles de centroamericanos han recibido muestras de solidaridad de los chiapanecos que han salido a la carretera a entregar agua, a prestar sus autos para alivianar el paso de los migrantes, e incluso algunos han acompañado con música a la Caravana.

La caminata de migrantes se extiende por varios cientos de metros por la carretera y a lo largo del camino, algunos pobladores se acercan a ofrecerles algo de beber, alimentos y otros enseres de higiene personal, como son los pañales desechables para los bebés.

Los reporteros de Pie de Página, que acompañan el camino de la Caravana, han reportado cómo los primeros contingentes de la Caravana arribaron a Tapachula en camionetas de ciudadanos que les dieron “raite”.

Mientras, en Twitter, el activista Rubén Figueroa documentó en video cómo los centroamericanos fueron recibidos a su paso por el municipio de Metapa por un grupo de músicos que al ritmo de banda amenizó su camino.

La agencia AP documentó que a su paso por comunidades mexicanas a las afueras de Ciudad Hidalgo, los migrantes fueron recibidos con aplausos, cánticos solidarios y donaciones de comida y ropa por parte de los mexicanos.

María Teresa Orellana, residente del vecindario de Lorenzo, entregaba sandalias gratis a los migrantes conforme pasaban. “Es solidaridad”, comentó. “Son nuestros hermanos”.

La Policía Federal de México, que fue trasladada en aviones a la frontera sur desde días antes de que los migrantes tocaran las puertas de México, tiene un puesto de vigilancia con cientos de agentes en la carretera que llega a Tapachula.

A las afueras de ese municipio, unos 500 elementos de la Policía Federal se reunieron a lo largo de la carretera a bordo de camiones y patrullas, pero las autoridades dijeron que habían recibido instrucciones de mantener el tránsito en la carretera y no de detener a la caravana.

Asimismo, se observa a personal del Instituto Nacional de Migración así como representantes de organismos civiles y de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) QUE han acompañado la marcha de los migrantes hasta llegar a Tapachula.

Mientras, en el puente fronterizo de México y de Guatemala quedaron varios centenares de migrantes hondureños a la espera de ser atendidos por la migración mexicana, o en su caso, intentar adentrarse en México en cruces ilegales por el río Suchiate, la frontera entre México y Guatemala.

 

MILES EN LA CARAVANA

Las cifras de la Caravana siguen siendo inciertas. El Gobierno de México, a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores, dijo que el total de migrantes llegados a su frontera sur del país ha sido de alrededor de 4 mil 500.

De ellos, 640 hicieron oficial una petición de refugiado y por ellos fueron llevados a un albergue para completar los trámites.

Alrededor de 900 buscaron entrar por cruces no formales por el río Suchiate, los cuales después de ser rescatados serán sometidos a los procedimientos legales correspondientes que incluyen la posibilidad de ser repatriados.

El Gobierno mexicano también ha confirmado que poco más de 2 mil 200 migrantes continúan en el puente fronterizo entre Ciudad Hidalgo (México) y Tecún Umán (Guatemala) a la espera de que sean atendidos por las autoridades de migración de México.

Sin embargo, el albergue Casa Migrante Saltillo detalló que se trata en total de 7 mil 233 personas: mil 70 niños, mil 307 niñas, 2 mil 234 mujeres y 2 mil 622 hombres.

Hace unas horas, la agencia AP reportó que caminaban más de 5 mil personas.

 

PIDEN QUE VAYAN A REFUGIOS

El Comisionado Nacional de Seguridad de México, Manelich Castilla, declaró a la prensa mexicana que el Gobierno mexicano decidió acompañar el andar de los migrantes a fin de que se mantenga el orden en la misma.

El delegado del Instituto de Migración, Francisco Echavarria, dirigió un mensaje a los caminantes a que regularicen su estadía en México y les reiteró que este país les ofrece la posibilidad de solicitar la condición de refugiados.

“No pueden continuar en territorio mexicano de manera irregular”, señaló Echavarría a los migrantes al pedirles que respeten los canales legales para regular su estadía y ofrecerles un sitio en los albergues que el Gobierno ha establecido para esta ocasión.

No obstante, la mayoría de los migrantes hondureños se abstiene de aceptar la oferta por el temor a ser deportados, un destino que parece inexorable para los 900 de sus compatriotas que según el gobierno mexicano cruzaron de manera irregular por el río Suchiate.

 

LAS VOCES DE LA CARAVANA

Mientras caminaban hacia México gritaban frases como: “¡Sí se pudo!”.

El hondureño Miguel Ángel Molin, originario del departamento Comayagua, asegura que este es su tercer intento para llegar a la frontera de México con Estados Unidos en busca de una vida mejor que no tiene en su país.

“Venimos honradamente a trabajar al país que nos toque ya sea Estados Unidos o Canadá esa es la meta de nosotros”, afirmó este migrante..

En el calor tropical, Besi Jaqueline López de San Pedro Sula, Honduras, llevaba un oso de peluche, el juguete favorito –y único– de sus dos hijas, Victoria de 4 años y Elisabeth de 3, mientras caminaban a su lado cubiertas de sudor.

Graduada en administración de empresas, López dijo que no encontraba trabajo en Honduras. Quiere llegar a Estados Unidos, pero se quedaría en México si puede hallar un empleo. “Mi meta es encontrar trabajo para un mejor futuro para mis hijas”, señaló.

Su esposo, David Martínez, comentó que estaban cansados, pero que tenían que seguir para alcanzar su meta de llegar a Estados Unidos.

Olivin Castellanos, de 58 años y conductor de camiones de Villanueva, Honduras, dijo que atravesó el río sobre una balsa luego de que México bloqueó el paso sobre el puente. “No nos para nadie, solo Dios”, dijo y agregó: “Derribamos la puerta y seguimos caminando”. Castellanos quiere llegar a Estados Unidos para buscar empleo. “Puedo hacer esto”, dijo señalando el asfalto bajo sus pies. “He puesto carreteras”.

Con frecuencia los migrantes citan la pobreza generalizada y la violencia que generan las pandillas en Honduras, uno de los países más peligrosos del mundo en cuanto a la tasa de homicidios, como sus razones para integrarse a la caravana.

Juan Carlos Mercado, de 20 años y oriundo de Santa Bárbara, Honduras, dijo que la corrupción y la falta de empleo en su tierra natal han hecho que esté estancado. “Solo queremos seguir adelante con nuestras vidas”, comentó el domingo. Añadió que trabajaría “en lo que sea”.

 

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